Autor: Athetic Performance 1 noviembre 2011


Constantemente  los deportistas estamos expuestos a diferentes sobrecargas de entrenamiento que a veces exceden su umbral de tolerancia. Cuando esto sucede, la adaptación al tipo de entrenamiento que realizan en ese instante disminuye y aparece la fatiga. Cuanto mayor sea ésta, menor será la capacidad de recuperación, disminuirá la coordinación, a su cuerpo le costará más aprovechar los nutrientes y si además a esto añadimos algún problema personal, la fatiga irá en aumento.

Los tipos más comunes de fatigas son: la que aparece por la acumulación de ácido láctico, la fatiga proveniente del agotamiento del ATP y de las reservas del glucógeno en sangre y músculo y por último, la fatiga neuromuscular.

FATIGA POR ACUMULACIÓN DE ÁCIDO LÁCTICO

El primer signo de apariencia de este tipo de fatiga es la disminución en la capacidad de contracción máxima de los músculos. En los deportes donde se requiere de velocidad o fuerza las fibras se contraen por las acciones anaeróbicas, cuando aumenta el auto aporte energético del organismo, aumenta la producción de ácido láctico y con ello también su acumulación. Cuanto más tiempo mantengamos los músculos en activo, mayor será la producción de iones de hidrógeno que a su vez, producen acidosis o fatiga por lactato que marca el punto de agotamiento. Es decir, cuanto más larga sea la actividad física mas largo deberá ser el tiempo de recuperación.

FATIGA POR AGOTAMIENTO DEL ATP Y DE LAS RESERVAS DE GLUCÓGENO

Este tipo de fatiga ocurre sobre todo en los entrenamientos de alta intensidad donde una de las principales fuentes de energia que se utiliza es el ATP. Durante el desarrollo de este tipo de entrenamiento el cuerpo consume nuestras reservas de fosfocreatina (ATP), glucógeno e hidratos de carbono. Cuando una de estas fuentes se consume, la capacidad de contracción muscular se limita y el rendimiento del entrenamiento disminuye.

En un trabajo de resistencia muscular de media y larga duración, nuestras principales fuentes de energía son la glucosa y los ácidos grasos. En este tipo de entrenamientos influye mucho el estado de preparación física del deportista.

A mayor preparación en entrenamiento aeróbico mayor será la oxidación de los ácidos grasos libres, por el contrario, si se realiza un entrenamiento aeróbico inadecuado la disponibilidad de oxigeno estará limitada. Si esto ocurre,  los hidratos de carbono se oxidarán antes que los ácidos grasos, lo que producirá una falta de oxígeno en sangre que hará que aparezca la fatiga muscular. Esto determina una necesidad de preparación física de acondicionamiento aeróbico en todos los deportes.

FATIGA NEUROMUSCULAR

Durante los entrenamientos o las competiciones el SNC (sistema nervioso central) desempeña uno de los papeles más importantes ya que, puede estar afectado por muchos factores psicológicos externos como el estrés, que se traducirán en cansancio. Cuando se pasa demasiado tiempo en estado de excitación la célula nerviosa pasa a un estado de contención para protegerse y esto limita la animación vital para la actividad física.

Los entrenadores y preparadores físicos deben adoptar medidas correctivas para los atletas, deben buscar los signos de cansancio y sobreentrenamiento para evitar lesiones.

LA FATIGA ES EL MECANISMO PROTECTOR DEL ORGANISMO CONTRA LAS LESIONES.

Por último está el dolor muscular conocido comúnmente por ‘agujetas’, un tipo de fatiga que debe prevenirse. Suelen aparecer cuando se inicia por primera vez un programa de entrenamiento de fuerza, cuando se hacen ejercicios o trabajan con pesos inadecuados. Estas agujetas solo deben aparecer en el periodo de Adaptación Anatómica de un nuevo entrenamiento.

Bien atletas, ahora ya sabemos porque y cómo aparecen los diferentes tipos de fatigas. Próximamente veremos como prevenirlas y cómo recuperarse de éstas.

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