Si una persona ajena al mundo del judo entra en un gimnasio de éste deporte (dojo) en casi cualquier lugar del mundo, se sorprenderá al ver la foto de un anciano a la que los judocas rinden pleitesía y respeto. Si es un gimnasio de nuestro mundo occidental y la persona tiene un espíritu moderadamente curioso, preguntará ¿Quién es ese chino?

Es así, vivimos a base prejuicios ¿sí o no?


Lo que este deportista consiguió a partir de su óptica cultural es mucho más de lo que casi nadie ha conseguido en el mundo del deporte para la educación.

Sus lemas “máxima eficiencia con el mínimo esfuerzo” y “bienestar y beneficio mutuo”, han atravesado fronteras.

Me parece un tipo fuera de lo común, de esos hombrecillos pequeños que tienen una extraordinaria fuerza interior.

¿Por qué cambió la historia? Primero, porque uniendo a las tradiciones milenarias orientales la cultura occidental desarrolló un deporte. Segundo, porque consiguió que ese deporte pasase a formar parte de la vida de todo su pueblo cuando se decidió que entrase en los colegios como asignatura. Y tercero, porque sirvió como nexo de unión entre el movimiento olímpico occidental y el nacimiento del Japón moderno que hoy conocemos.


Los primeros años de su existencia se los pasó creciendo más o menos, porque según coinciden todas sus biografías, tenía aspecto débil y enfermizo.El 28 de Octubre de 1860 en Mikage, una aldea cercana a Kobe, nació la quinta criatura de la familia Jirosaku: Sinnosuke. Fue el tercer hijo varón de Jirosaku Mareshiba Kano

miembro de una familia que hacía cerveza y que, a pesar de eso, se dedicó a ser un alto funcionario del gobierno Meiji, y de Sadako, una niña bien de la bahía de Osaka.

Parece que Jigoro “progresaba adecuadamente”, porque para cuando cumplió los trece años le pusieron a estudiar inglés y alemán.

Un día, un amigo de su padre, que era de la guardia Shogun y se llamaba Nakai Baisei, le recomendó el Ju jutsu para ponerse fuerte y le enseñó algunas técnicas de ese arte marcial, Jigoro intuyó que aquello le podría ir bien.

Jigoro, con diecisiete añitos, entró en la Universidad Teikoku (imperial) la actual Universidad de Tokio. E ingresó en la Escuela del Ju jutsu, estilo Tenshin-Shinyo (o Tenjin-shinyou según la fuente), en el dojo del maestro Hachinotsuke Fukuda.

Fukuda era muy metódico, y Jigoro se aplicaba, pero nunca lograba vencerle, así que comenzó a darle vueltas a la cabeza, sobre todo porque en aquel dojo, el suelo era de madera y se caía sobre esteras de paja..

Así que empezó a intentar despistar a su maestro con técnicas de sumo. Estudió algo más y dio con la kata-guruma, o “rueda de hombro”, que sigue siendo parte del repertorio de judo. Jigoro, sin saberlo, estaba inventando uno de los deportes que más ha practicado la humanidad en la era moderna.

Fukuda, a sus cincuenta y dos años, se murió, y Jigoro, con diecinueve, le sucedió como maestro del dojo.

Para seguir con su formación, ingresó como alumno en otro dojo, el de Masatomo Iso. Otro pequeño con una experiencia demoledora, era especialista en atemi (acuñación de las áreas vitales).

Un buen día se encontró con el maestro Hikosuke Totsuka. Nunca podría vencerle con lo que su escuela enseñaba, ni entrenando más fuerte. ¡Ellos preparaban también la inteligencia! se dijo, así que comprendió claramente que había que combinar lo mejor de varias escuelas de Ju jutsu para hacer algo superior.

Y mientras comenzaba sus estudios de ética en el departamento de Filosofía de la facultad, comenzó a entrenar en Kito-ryu (escuela Kito) con Likubo Tsunetoshi. Éste LIkubo (u Okubo, según la fuente) era especialista en las técnicas de lanzamiento, y eso completaba los conocimientos ya por entonces extensos de Kano.

Y en el templo budista de Eisho-ji de Tokio, con la ayuda de sus alumnos y 12 tatamis, con tan sólo veintidós años, fundó el Kodokan, su primer dojo.

    KO     -     DO    -   KAN    (la escuela donde se aprende el camino)

aprendizaje - camino - lugar

Simultaneaba su instrucción en el dojo con su trabajo en un colegio, con las mismas técnicas pedagógicas para todos sus alumnos, del dojo y del aula: severa disciplina y generosidad.

Mientras el Ju jutsu decaía, el judo (que así es como llamó Jigoro a su mezcla de estilos y escuelas, y que significa algo así como “el camino flexible”) crecía, y en un par de años Kano tuvo que cambiar de sede su escuela, esta vez a un lugar más amplio, en la residencia del barón Yajiro Shianngawa uno de los personajes más influyentes de la Era Meiji.

Y pasados sus cuarenta años, adquirida experiencia, Jigoro progresó:

En 1900 el número de alumnos registrados en el Kodokan supera los 6000. Y el número de cinturones negros alcanza 212. Funda el Instituto de Investigación del Kodokan. Tiene su segundo hijo. Invita al Dr. Hughes, instructor jefe de judo de la universidad de Cambridge a visitar el Kodokan. También al Cónsul Británico, Mr. McDonald, y a oficiales navales británicos. Viaja a Europa por segunda vez para continuar su investigación en educación. Manda al matrimonio Yamashita (profesores de Kodokan) a Estados Unidos a impartir clases de judo al presidente Teodoro Roosevelt. Modifica el Judogui, (traje de judo) y lo deja tal y como lo conocemos ahora. Se convierte en el primer japonés miembro del Comité Olímpico Internacional, y llega el momento clave de la vida y el trabajo de Jigoro Kano, que se produce cuando tiene 48 años.

En 1908 La Corte Imperial aprueba el judo como asignatura oficial para los escolares del grado secundario, más tarde entró en las escuelas de primaria y en las de Preparación de profesorado. Esto sí que es cambiar la Historia.

Una de las innovaciones pedagógicas atribuidas a Kano es el uso de cinturones de colores desde el blanco al negro, y la introducción de clasificación DAN para mostrar el nivel de cada deportista.Es un interesantísimo e inteligente modo de distinguir sin menospreciar ni sobrevalorar, algo que cualquiera que haya practicado judo sabe apreciar en su medida. Blanco, amarillo, naranja, verde, azul, marrón y negro.

“No hay nada bajo el sol mayor que la educación. Educando a una persona y enviándola a la sociedad de su generación, podemos hacer una contribución que se extenderá a un centenar de generaciones futuras”.


SHIRO SAIGO: EL PRIMER CINTURÓN NEGRO

Fue junto con Tsunejiro Tomita, el primer cinturón negro de la historia y uno de los primeros alumnos de Jigoro Kano y es considerado como un verdadero genio de este arte, siendo indiscutible que fue pieza clave en la evolución y la popularidad del Judo.


En esos tiempos, los que practicaban Jiu-Jitsu pensaban que las enseñanzas de Jigoro Kano no servían para formar buenos luchadores y como no contestaban los desafíos que le hacían los de la academia de Jiu Jitsu de la policía Japonesa decidieron ir a su propia escuela y derrotarlos con el propósito de ridiculizarlos. Esta tarea estuvo en manos del mejor de los juijitsoka: Sakugiro Yokoyama, un gigante, con fuerza física excepcional. Lo llamaban "Oni" que significa Demonio. Cuando llegó al Kodokan, el creador del Judo lo recibió con todos los honores y aceptó el reto de Yokoyama, designó para enfrentarlo al más pequeño de sus alumnos: Shiro Saigo, El pequeño judoka era superado en altura por casi 20 centímetros y en peso por más de 20 kg. Para el retador el combate parecía muy fácil y avanzó hacia el centro del dojo burlonamente. Impasible, Saigo lo aferró de un brazo y le aplicó un Yama-arashi y lo arrojó al piso. Yokoyama se levantó sorprendido y tomó a Saigo de los brazos para aplicarle una palanca, el pequeño discípulo de Kano lo barrió con los pies, desequilibrándolo y lo tiró por encima de sus hombros, en varias ocasiones ocurrió lo mismo, En esa época los combates duraban hasta que uno de los luchadores se declarara vencido diciendo maitá ("me rindo"). Yokoyama tardó media hora en decidirse a pronunciar aquella palabra. En ese tiempo recibió la más terrible paliza que jamás pensó recibir. Finalmente, comprendió que el Judo poseía más que lo que él había aprendido y pidió ser aceptado en el Kodokan.


Tras vencer al campeón de Jiu Jitsu, logró que fuera desplazado, siendo desde ese momento el Judo el método de Defensa Personal de la Policía Japonesa, al igual que en prácticamente todas las policías del mundo.

Comments