Y es que, amigas y amigos, ¿qué cosa puede haber mejor en el mundo que adoptar a un maratoniano? Es limpio, come poco y bebe lo justo.

Pensad que un maratoniano es limpio por naturaleza. Se ducha todos los días, incluso más de una vez varios días a la semana. Come poco y barato: los macarrones son la base de su alimentación aderezados de vez en cuando con una modesta lata de atún. Tanto es así que en determinadas épocas del año es capaz de rechazar cualquier alimento diferente, sobre todo los sábados por la noche.

Bebe pero barato. Aunque coquetee con la cerveza rara vez le veréis meterse un pelotazo, de hecho si lo hace, estará días y días inmóvil, como meditando apesadumbrado por lo irresponsable de su actitud. Tampoco fuma, salvo mutaciones genéticas detectadas. Con el ahorro que eso conlleva hoy en día…

Pero aún hay más. Un maratoniano es un ser organizado, y si no ¿cómo podéis 
entender que pueda ir de vacaciones a cualquier parte del planeta rodeado de su familia y de repente aparezcan unas zapatillas, un pantalón y una camiseta sin que hayan ocupado lugar e incluso sin que nadie las haya visto durante el viaje? Organización se llama a eso.

No quedan aqui sus virtudes, por supuesto que no. No hay maratoniano que no lleve un guía en su interior. Un ser que viaje a Bruselas, Zurich u Oporto y que lo primero que haga, incluso antes de deshacer la maleta sea bajar a la calle y hacer un rodaje por las calles desconocidas, incluido el barrio rojo de Amsterdam, es un guía innato.

Compartir la vida con un maratoniano aporta grandes ventajas a la pareja. Por ejemplo, es fácil entablar cualquier tipo de conversación con él. Simplemente pronuncia la palabra ritmo, serie o cuesta, o si quieres complicar la prueba di “fartlek” (sí, con f) verás la cantidad de sentimientos que el maratoniano atesora en su interior.

Y qué decir de sus ventajas en épocas de rebajas, en la semana fantástica o en los 8 días de oro… Tú deja a un maratoniano que se haga una Tapia un domingo, que se estire en el cafecito de después y que vuelva tarde. ¡Podrás gastar en rebajas el doble, incluso el triple sin que el diga ni mú! Si es que tienen un corazón que no les cabe en el pecho…

No quiero acabar esta exposición de motivos sin hablar del maratoniano premium, el pata negra de los maratonianos: “el maratoniano bloguero”. Éste ya reúne unas circunstancias de tal calibre que merecen una iniciativa propia.

Pero eso será más adelante …
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