No me estoy volviendo loco. Esto es muy serio. Después del "Born to run" de Chris McDougall, una delicia que habla sobre esa
tribu perdida que son los Tarahumaras y su extrema habilidad para correr enormes distancias descalzos (o más modernamente provistos de sus sandalias "huaraches", una suela de neumático y cuatro cordeles). Al hilo de todo esto buceo por la red tratando de dar con alguna pista sobre mi lesión que vaya algo más allá del reposo e ibuprofenos. Y llego hasta aquí.

Podemos hacer la prueba. Subir a una cinta de correr pertrechados con ese calzado de altísima tecnología que todos los locos de esto tenemos. Empezar a correr sin pensar demasiado. Ahora fijémonos. Estamos aterrizando con el talón, aprovechando el "air", el "gel", el "wave", o cualquier otro material espacial inyectado en la suela de sus zapatillas para salvaguardar nuestra integridad física cada vez que tenemos la mala idea de ponernos a correr. Como cuentan en el vídeo, en cada apoyo se produce un frenazo brusco de kilos y kilos de fuerza (y si somos rápidos peor). Contemos el número de frenazos por minuto y multipliquémoslo por el tiempo en que entrenamos y competimos. En fin, estamos sanos de milagro.

Ahora quitémonos las zapatillas y arranquemos. Sí, descalzos, sin miedo. Empecemos a correr con suavidad. Pronto veremos que nuestra biomecánica ha cambiado. Sin toda esa amortiguación ya no aterrizamos con el talón. nos protegemos posando el antepié (un par de centímetros antes de llegar a la base de los dedos) y reduciendo el impacto con un suave balanceo hacia el talón. Todo ello muy sencillo, muy natural. Fantástico.

En franco contrapeso para dotar de algo más de ciencia a este razonamiento hay que admitir que por un lado se alzan también en la red voces autorizadas en contra de esta tendencia del correr minimalista. Se habla del riesgo de cambiar las zapatillas por la piel desnuda de nuestros pies así, sin más, y de lo duro que puede ser para nuestro organismo un cambio tan brusco y repentino. Se habla de fracturas por estrés del metatarso. 

En fin, supongo que no se trata de eso. No va de tirar a la basura las zapatillas y empezar a emular al gran Abebe Bikila sin más, pero no me negareis que parte de razón lleva la teoría del atontamiento de pies y piernas con tanta amortiguación. Yo lo veo como una oportunidad de fortalecer la estructura músculo-esquelética propia de esto del correr, y como una ocasión de revisar los principios biomecánicos en que se asienta esta actividad que tanto nos gusta.

No voy a empezar hoy a correr descalzo. Estoy a las puertas del maratón de Berlín. Pero estoy seguro de que tanta zapatilla cibernética nos atonta pies y piernas, y en cuanto retome la actividad tras recuperarme del maratón probaré eso del "barefoot running" para fortalecer el aparato locomotor y como medio de prevención de lesiones, aunque siga utilizando mis zapas de toda la vida con mucha frecuencia. Y luego, si todavía esto le interesa a alguien, ya lo contaré en este rincón...


Referencias:

Divert C, Mornieux G, Freychat P, Baly L, Mayer F, Belli A. (2007). (2007) Barefoot-Shod Running Differences: Shoe or Mass Effect? Disponible en:http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18027308 (Acceso el 17/08/2011)

Jungers William L. (2010). Biomechanics: Barefoot running strikes back. Disponible en: http://www.nature.com/nature/journal/v463/n7280/full/463433a.html (Acceso el 17/08/2011)

Lieberman Daniel E.,  Madhusudhan Venkadesan, Adam I. Daoud, William A. Werbel (2010). Biomechanics of Foot Strikes & Applications to Running Barefoot or in Minimal Footwear. Disponible en: http://www.barefootrunning.fas.harvard.edu(Acceso el 17/08/2011)


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