Esos pequeños-grandes detalles.

Publicado el febrero 1st, 2009 por material (Runner's world)


Si el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra el corredor es esa subespecie derivada de la humana que es capaz de tropezar en una piedra y darse la vuelta en el camino para tropezarse otra vez. En vez de aquel famoso “homorunner” que se inventaron estos de Runner´s yo en el caso de alguno y algunas hablaría de homo-zopemco/a-runner. Y es que dejando de lado nuestra afición por hacer el burro entrenando, por no escuchar a nuestro cuerpo o por creer que los testículos tienen capacidad para hacernos correr y tal yo me ceñiré, con mucho esfuerzo, a ceñirme a las cuestiones materiales que solemos ignorar y que no tenemos ni idea de cuanto nos pueden hacer mejorar.

A base de mucho machacar parece que todos hemos aprendido del amigo Fiz y compañía que aparte de pegar zancadas existe un “entreno invisible” que se realiza a lo largo de todo el día que sirve para mejorar el rendimiento sin necesariamente hacer más kilómetros o mas intensidad. Descansar, comer bien, tener hábitos saludables de vida, etc. comienzan a ser tenidos en cuenta por los corredores populares como parte fundamental de su preparación. Sin embargo, bastantes veces olvidamos o desconocemos sencillamente la importancia del material para aumentar el rendimiento, y lo que puede ser peor aun: para nada más que poder correr.

Zapatillas, primera parte fundamental

Aunque ya es algo comúnmente aceptado que las zapatillas tienen una importancia vital para el corredor aun son muchos los que ignoran todo lo que supone llevar una zapatilla inadecuada. Aquí os van unos consejos fundamentales y datos interesantes para que le deis unas vueltas a la cabeza:

-Amortiguación: Es la capacidad de la zapatilla para absorber el impacto generado al correr. Señores, no es cuestión de comodidad, cuando corremos el impacto contra el suelo es el equivalente al que tendríamos al caminar con nuestro propio peso multiplicado hasta por tres veces. Eso no hay cuerpo que lo aguante, ya te creas Schwarzenegger o seas de Bilbao. Si ignoras el dato puedo decirte que a corto plazo vas a tener sobrecargas musculares, lesiones especialmente dolorosas y pesadas de quitar (llámese periostitis); a medio plazo lesiones articulares que te van a dejar unos mesecitos en el sofá de casa y a largo plazo te va a jubilar prematuramente y no del trabajo precisamente. Va a ser paradojico como empezaste a hacer deporte por encontrarte mejor y resulta que por escatimar en amortiguación vas a envejecer particularmente de manera prematura y vas a tener una vejez realmente mala postrado por los dolores. ¿Merece la pena?- creo que no-. Pero da igual, eres un sordo y nunca piensas que esas cosas pasan de verdad. Pues nada, te daré donde te duele: el reloj.

Te acabas de acojonar, te has incorporado y te aconsejo que leas atento porque te va a interesar. A menudo más que por desidia es por la maldita obsesión por el peso de las zapatillas (me creo yo a lo mejor que un tío de 80 Kg. nota la diferencia de diez gramos entre una zapatilla y otro, ni que tuviera una balanza de precisión en los pies). Solemos pensar erróneamente que con una zapatilla más ligera correremos más y es totalmente falso. La amortiguación es algo que deber ir en su punto óptimo para ofrecer rendimiento. Y es que si bien parece claro que correr con una zapatilla muy amortiguada, y por lo tanto más pesada, nos impide de alguna manera correr más rápido a la inversa no se acaba de ver. Pero mira que cosa más sencilla: El impacto genera movimientos incontrolados de la musculatura para los cuales esta no está preparada siendo la reacción del cuerpo sacar un arsenal defensivo, por ejemplo el bloqueo, para evitar que acabes triturando tu musculatura. Nuestro cuerpo es sabio y cuando no sepas parar te va a parar, así de claro. Contra esto no tienes nada que hacer solo escuchar a tu cuerpo y darle lo que pide, él te lo agradecerá rindiendo.

-Estabilidad: Todavía más ignorado que lo anterior este aspecto suele ser más por desconocimiento y porque aun nos creemos estar enfermos cuando nos dicen que tenemos defectos biomecánicos. Para tu información no somos enfermos, sino yo estaría enterrado hace años, y somos amplia mayoría. Puedes saber esto, pero puede que aun ignores que supone ir estable sobre una zapatilla. En primer lugar si sufrimos movimientos laterales en el pie nuestra musculatura está sufriendo más al trabajar bien en exceso, por ejemplo ligamentos del tobillo, o al estar haciéndolo en un sentido para el que no esta configurada (soleos, gemelos, aquiles, etc.). Ello conlleva muchas y constantes lesiones e incluso pueden impedir correr si no se pone remedio. Pero de nuevo voy a darte donde te duele, el rendimiento. ¿Conoces el término eficiencia biomecánica? Pues la eficiencia biomecánica entre otras cosas hace que Bekele vaya corriendo a 3 min./Km. y parezca que vaya trotando y tu a 5 min./Km. parezca que te vas a desarmar. Entre otras cosas esto ocurre porque los atletas de eficientes son capaces de transmitir en cada una de sus zancadas buena parte de la fuerza generada por sus piernas mientras que un atleta ineficiente o con problemas biomecánicos pierde parte de esta en movimientos laterales. Por si no te has enterado te pongo un ejemplo; Imagina que coges un coche que ha sufrido un golpe y tiene el eje delantero algo tocado. Puedes conducir con él pero sin embargo tienes que volantear cada pocos metros para que se mantenga en el carril. Parece obvio que con este coche tardarías mas en recorrer una distancia cualquiera que con un coche en perfecto estado. ¿No? Pues poco más o menos esto es lo mismo.

-El ajuste: nos va a ayudar a encontrar la estabilidad, evitará roces y, sorprendente, puede hacer que tu zapatilla te parezca más ligera.

-Flexibilidad: Evitará fatiga al pie y te permitirá correr más rápido haciendo incluso que con ello tengas la sensación de llevar menos peso.

-Confort: Es el aspecto que antes podemos detectar, solo ponernos la zapatilla en la tienda podemos percibir una idea bastante fiel de cómo será nuestra zapatilla cuando echemos a correr. Procura que nada te roce, que la anchura sea suficiente y el largo sea generoso, un centímetro desde el dedo más largo a la puntera pegando el talón atrás.

Calcetines, el punto de unión

Seguimos despreciando este punto y siendo muy amigos del calcetín de dos rayas y dedo y medio de espesor. A lo mejor consideras un sacrilegio gastarte seis euros en un par de calcetines pero sería una pena que te hubieras hartado de entrenar y a mitad de una carrera el calcetín decida arrugarse y te destroce los pies haciendo incluso que te tengas que retirar o mejor aun que con tu pasión por los calcetines de algodón conviertas tus pies en un criadero de hongos, muy interesante. Tu calcetín de atletismo ha de ser de tejido transpirable, coolmax por ejemplo, para que no se empape, debe ajustar bien y no moverse y tener un grosor mínimo a menos que los elijamos gruesos por razones térmicas o que vengan reforzados por el talón y la puntera solamente.

El textil, trabajo silencioso

Si las zapatillas y los calcetines son menospreciados en su trabajo que vamos a contar del textil. La clásica camiseta de algodón sigue causando furor y esa llamada “técnica” de las carreras suele levantar el comentario de “profesional”. Desde luego nuestros bolsillos no pasan su mejor momento, más en el caso de alguno como yo nunca lo conocieron, pero un día descubres que tu camiseta de algodón empapada es la culpable de una magnifica pulmonía que te deja en casita cuando mejor estabas o descubres que esos picores tan simpáticos que te atacan son unos hongos que felizmente te acompañan alimentados por la humedad de tu camiseta. Te podría dar argumentos como que un buen textil de nueva generación te hace aumentar el rendimiento al evitar movimientos de músculos que no tienen por qué moverse así, o de que oxigenan mejor la sangre pero me conformo con que te enteres de que un buen textil te permite moverte con más libertad, te evita pasar los rigores del termómetro haciendo así que el cuerpo pueda dedicar menos esfuerzo a regular la temperatura y mantiene la salud de la piel.

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