Voy hacia ti como una rosa viva
deshojada en distancias y en esperas...
No lo sabes aún. Y no aceleras
el encuentro en la hora decisiva.

Voy hacia ti con precisión altiva
y antes que yo -oscuras mensajeras 
d
el porvenir- las grises hilanderas
van tejiendo la trama fugitiva. 
            
Estás en mí. Y no eres culpable: 
algo de tu presencia indescifrable
me dilata en las venas el latido 
             
y se estira en mi piel con grave alarde.
Mis pájaros se alargan en la tarde
y todo es tan perfecto, que ya ha sido. 


Julia Prilutzky

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